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¿QUIÉNES GARANTIZAN LA CORRUPCIÓN?

ESCRIBE: LUIS TORRES RODRIGUEZ

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En los casos de Ecuador, Colombia y Perú, los policías y militares conocen los sitios dónde producen la droga; caminos exactos por donde se introduce la droga; bancos donde se depositan los dineros producto de ese negocio; grandes empresarios de inmobiliarias y concesionarios de vehículos dedicados al lavado, de cada uno de esos países.

¿QUIÉNES GARANTIZAN LA CORRUPCIÓN?

A propósito de lo acontecido en Ecuador y con mayor brutalidad en Chile, la represión criminal de policías y militares, contra su pueblo, asesinando con el aval de psicópatas y corruptos posicionados como presidentes o ministros, es necesario preguntarse: ¿para qué sirven esas fuerzas represivas? ¿Han justificado su existencia en países donde la criminalidad y violencia crecen? ¿El déficit presupuestario podría solucionarse si reducimos éste lastre social?

Los policías y militares son “eficientes” cuando de aplicar violencia se trata, en contra de ciudadanos que protestan en las calles contra políticas económicas desastrosas aplicadas por serviles al poder económico. Muertos, heridos, detenidos, por decenas y miles, es el resultado macabro de la actuación de estos asalariados, que luego son premiados por psicópatas, como en Ecuador.

¿Por qué no actúan con la misma “eficiencia” en el caso del narcotráfico, del contrabando por las fronteras, de la delincuencia organizada, de los sicarios y delincuentes menores?

En los casos de Ecuador, Colombia y Perú, los policías y militares conocen los sitios dónde producen la droga; caminos exactos por donde se introduce la droga; bancos donde se depositan los dineros producto de ese negocio; grandes empresarios de inmobiliarias y concesionarios de vehículos dedicados al lavado, de cada uno de esos países. Los sitios y caminos son publicitados por diferentes informes internacionales e ignorados dolosamente por “los guardianes de la seguridad y soberanía de nuestras naciones”.

Efectivamente, nunca se podrá vencer al crimen organizado, porque los actores de esos delitos son los propios policías y militares, que se enriquecen astronómicamente, en calidad de actores, cómplices o encubridores de los delitos que supuestamente combaten.  

El negocio macabro para su existencia es paradójicamente, permitir el delito y no combatirlo.

El negocio de éstos es salir disfrazados cada fiesta patria, a demostrar la posesión de juguetes caros, con los que se divierten de vez en cuando y que son utilizados para defender a los enemigos de la nación: políticos corruptos que aparecen, por lo general, cada cuatro años. “Juguetes” y equipos obsoletos (como los comprados por Paco Moncayo a los argentinos), destinados a perder las guerras entre mafiosos. Lo único nuevo que vemos en la parafernalia cantinflesca, son las barrigas indecentes y voluminosas de los generales, llenas de corrupción y dineros mal habidos. Después de la payasada destinada a las masas más atrasadas de la sociedad, van al banquete con el presidente para servirse caviar y langosta, que consume todos los días y al que llama humildemente: “arroz con huevo”.

Es decir, no justifica la existencia de estas fuerzas en nuestros países, que garantizan y promueven la corrupción, lo que puede ser comprobado con UNA AUDITORÍA INTERNACIONAL, QUE INVESTIGUE LAS CUANTIOSAS FORTUNAS DE TODOS LOS OFICIALES RETIRADOS EN LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS Y DE LOS QUE ESTÁN TODAVÍA EN EJERCICIO. Allí deberían justificar la propiedad de sus haciendas; mansiones en Ecuador y el extranjero; sus opíparas cuentas bancarias internas e internacionales; las herencias recibidas o dejadas a sus familiares y esposas legales o ilegales.

La corrupción podríamos destapar y explicarnos porqué las fuerzas militares y policiales, defienden a tanto corrupto de los gobiernos de turno y porqué su fiereza en reprimir con tanta saña a los ciudadanos que se oponen a ella. (Son los “Miserables” de Víctor Hugo)

Parásitos que chupan la sangre en forma impúdica a la sociedad, no pueden continuar en el ejercicio de la corrupción. Nuestras sociedades no necesitan unas fuerzas armadas y policiales que consumen gran parte del erario nacional, para mantener en el cargo a psicópatas que huirán apenas termine su período. Si no tienen las “fuerzas” que les sostengan y protejan, tampoco habrá la impunidad de INA PAPERS, los sacos de yute con dinero del banco central, o el feriado bancario.

EXIGIMOS LA DESAPARICIÓN TOTAL DE LAS FUERZAS ARMADAS Y UN PORCENTAJE PARCIAL DE LA POLICÍA; Y LA REALIZACIÓN DE UNA AUDITORÍA INTERNACIONAL A TODOS LOS OFICIALES, DE LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS.

Debemos extinguir a la guardia pretoriana existente, para vencer a la corrupción en nuestros países, asolados cada cuatro años por cleptócratas.

LUIS TORRES RODRIGUEZ

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