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¡ASESINOS EN EL ECUADOR, UNIOS!

Escribe: Luis Torres Rodríguez

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El derecho a la resistencia, siempre estuvo presente en estos hechos, para impedir que el peso de la corrupción de los gobiernos de turno, traten de aplicar a los más pobres y clase media.

El neoliberalismo y el Fondo Monetario Internacional hicieron el milagro de unir a la derecha asesina del Ecuador, a raíz de la imposición de medidas económicas criminales impuestas por los cipayos del siglo XXI, en el segundo semestre del 2019; que fue enfrentado con dignidad, coraje y sangre por el pueblo mestizo e indígena, en: calles, plazas  -del campo y la ciudad-,  en carreteras; en los centros más corruptos de la sociedad ecuatoriana, como: la presidencia de la república, asamblea nacional y medios de comunicación de propiedad de banqueros y oligarcas.

Recordamos a los años 80 del siglo XX, cuando los social cristianos tiñeron de sangre, muchos lugares del Ecuador, incluyendo desapariciones forzadas, que permanecen en la impunidad y cuyos autores gozan de la protección gubernamental.

A finales del siglo XX volvieron nuevamente, los socialcristianos, demócratas cristianos, social demócratas, banqueros y medios de comunicación corruptos, en la participación del gran atraco financiero, que costó la vida a cientos  -sino de miles-  de ecuatorianos y la migración de millones.

A comienzos del siglo XXI, un nuevo cipayo pretendió imponer medidas del Fondo Monetario Internacional y fue arrojado del poder por incapaz y corrupto. En este episodio también el pueblo ecuatoriano dejó su sangre.

El derecho a la resistencia, siempre estuvo presente en estos hechos, para impedir que el peso de la corrupción de los gobiernos de turno, traten de aplicar a los más pobres y clase media.

A inicios de octubre de 2019, los mismos delincuentes, pretendieron elevar el precio de los combustibles a precios internacionales; subir el precio de los pasajes; imponer un descuento mensual a los burócratas; suprimir garantías de estabilidad laboral y eliminar el pago de jubilación patronal a los jóvenes que pretenden entrar al mercado laboral, entre otras imposiciones del FMI. Esto, colmó la paciencia, aparte de mirar la incapacidad e incompetencia del actual mandatario.

A la agresión criminal del gobierno, la derecha y el FMI, el pueblo no podía salir con flores ni de rodillas a rogar  a los asesinos, que les perdonen la vida, para seguir enriqueciendo sus bolsillos y sus bóvedas, producto de la explotación y el lavado de activos.

El pueblo salió a enfrentar al poder oligárquico, a la camarilla de asesinos, a la mafia de corruptos, a la prensa mercantilista, que tienen bajo su dirección a una policía y a unas fuerzas armadas, que sostienen la corrupción y a los corruptos en el Ecuador y en el mundo capitalista. Salió a enfrentar con palos y piedras, las criminales medidas que fascistamente querían imponerle.

Este derecho a la resistencia y derecho a la vida de un pueblo, ha sido criminalizado por los asesinos neoliberales, mataron a OCHO ecuatorianos, detuvo a más de mil ciudadanos e hirió a otro millar de ecuatorianos. Además, clausuraron un medio de comunicación, intervinieron espacios informativos, acosaron y cerraron varios portales de noticias nacionales e internacionales, enjuiciaron varias autoridades de gobiernos seccionales y persiguieron a otros opositores.

Para los asesinos, el triunfo de la lucha del pueblo contra las medidas económicas no existe, lo único relevante son los destrozos que causaron en las calles. Por tanto hay que perseguir a los que enfrentaron a los asesinos en las calles y no a los que mataron en las calles. (Un padre de familia que ve matar a sus hijos, no debe defenderlos, bajo la amenaza de ser enjuiciado). Un pueblo que ve matar el futuro de sus hijos no debía salir a protestar en las calles, según ellos.

La fiscalía, los jueces, al servicio de asesinos antes señalados, ahora persiguen a los que protestaron o apoyaron la insurrección popular. Mientras la fiscalía y los jueces nada dicen de los asesinos que mataron a ciudadanos indefensos; no hay allanamiento a la policía, a sus jefes; a la ministra de gobierno; a Moreno, para determinar quienes dispararon y quienes ordenaron los asesinatos.

En el sistema capitalista neoliberal, los que protestan contra los asesinos y corruptos, son los enjuiciados y perseguidos. Los banqueros, el FMI, los megalómanos que componen el gobierno, son protegidos por la embajada norteamericana y toda la fuerza represiva del Ecuador.

Todos los asesinos, en Carondelet se reunieron, pero no pudieron vencer al pueblo ecuatoriano. ¡Esto es lo que más les duele y no la destrucción de las calles!

LUIS TORRES RODRIGUEZ

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