Ultimate magazine theme for WordPress.

Gobierno traidor inclina la cerviz ante el FMI

Escribe: Marco Pérez Torres

300

Retorna la precarización laboral en el Ecuador

OPINIÓN

MARCO PEREZ TORRES

En forma similar al arranque neoliberal en Ecuador con los gobiernos de la derecha política, el régimen de facto de Lenin Moreno y los secuaces empresariales ha comenzado su segunda etapa de reformas a la estructura jurídica proponiendo una agresiva reforma laboral, que responde a la voracidad impositiva del Fondo Monetario Internacional y a la  explotación del Frente Empresarial Ecuatoriano.

Después de la arremetida a los derechos laborales de los trabajadores emprendida por el gobierno neoliberal de Durán Ballen y Alberto Dahik, el régimen de la traición política persiste en una nueva reforma que convierta en ley de la República la informalización del trabajo y el deterioro de las condiciones laborales.

El empeño de los fanáticos neoliberales globalizadores por abaratar el costo de la mano de obra no tiene medida y entre sus sueños más caros está que nuestro país se convierta en un paraíso de la gran industria y que los escasos productos básicos que exportamos compitan con la única ventaja de producirlos con una mano de obra sin garantías y con salarios de hambre.

La flexibilización laboral es una estrategia política empresarial de la derecha que va de la mano de la apertura económica a las privatizaciones, al saqueo de las empresas estratégicas del Estado.

El mecanismo es constituir un libre mercado y un ejército de la desocupación. De lo que se trata es de poner a competir a los trabajadores del mundo entero entre sí y crear un exceso de oferta de mano de obra, con el fin de rebajar los salarios en todas partes.

El ejército de reserva de desempleados es un fenómeno propio del modo de producción capitalista: es la creación de un excedente de trabajadores dispuestos desesperadamente a contratarse por un salario.

En general el capitalismo requiere de este excedente y lo amplía constantemente para no quedar sometido a las exigencias de los trabajadores, quienes tienen la opción de atrincherarse cuando hay poca oferta de fuerza de trabajo y lanzarse al paro laboral.

Pero en Ecuador, estamos muy lejos de que los frentes sindicales asuman la histórica tarea de la lucha reivindicativa y peor aún de conducir a la clase obrera a la lucha política.

Por el contrario, tenemos a dirigentes sindicales convertidos en traficantes de los derechos laborales en función en cambio, de privilegiar sus ambiciones e intereses particulares. Constituyen las ratas enquistadas en la conducción sindical.

Son un grupo de dirigentes arrastrados a un gobierno traidor, corrupto, vende patria, neoliberal y privatizador.

De manera muy oronda y con descaro dicen que la jornada de 40 horas puede ser repartida durante la semana y que el trabajador puede dedicar su tiempo a otras actividades para redondear sus ingresos y que esto significa que podemos subir jornadas diarias de 8 a 9, a 10, a 11, a 12 tal como ha sido el planteamiento empresarial. Pero olvidan que los audaces empresarios someterán a los trabajadores a laborar hasta doce horas diarias durante dos o tres días de la semana con lo cual automáticamente burlan otro derecho: el pago de las horas suplementarias que son pasadas las 8 horas y lo peor es que con esta flexibilización, la jornada podrá ser hasta de 12 horas extenuantes. Esto socapan lo burócratas dirigentes sindicales.

También se busca imponer otra modalidad en la que se reparten las 40 horas también en sábado o domingo, con la cual los trabajadores podrían trabajar de lunes a viernes y también la jornada del sábado, con ello se burla otra disposición del Código de Trabajo que dice que sábado y domingo son días de descanso obligatorio.

En resumen, se está evitando el pago de horas extras y horas suplementarias que de acuerdo con la norma actual tendrían que pagarse.

Lo más descarado es que pretenden imponer los contratos laborales de prueba de tres meses, eludiendo así beneficios de la seguridad social, años de servicio y otros.

Históricamente se ha demostrado que la flexibilidad laboral impuesta por el Fondo Monetario Internacional, con la complicidad de gobierno vende patria, en todas sus diferentes formas no ha resultado una herramienta eficaz para mejorar la empleabilidad. En los países desarrollados ha precarizado el empleo formal y en los países en vías de desarrollo ha fomentado, de manera alarmante, la precarización laboral que es inconstitucional e ilegal, pero, ante todo, atentatorio a los derechos laborales y humanos de los trabajadores.

Moreno está empeñado en dejar, el Estado ecuatoriano, en bandeja de oro a la gran burguesía nacional aliada a las grandes corporaciones transnacionales que vendrán a saquear la riqueza nacional mediante formas de contratación laboral de precarización y explotación inhumana a los trabajadores.

Para viabilizar toda la estrategia neoliberal ya cuentan con una mayoría legislativa aliada de la derecha política a la cual el gobierno de Moreno le entregó la conducción de la Asamblea Nacional para que desde allí se proceda a la aprobación de un segundo paquetazo de reformas económicas orientadas a garantizar la sumisión al recetario neoliberal del Fondo Monetario Internacional, pero, también a robustecer el sistema de explotación y opresión a los más pobres.

¿Qué hacer?

Pues, no queda otra opción que la organización y la lucha popular. Hay que reorganizar cuadros de conducción política, es necesario refrescar el perfil de dirigentes conductores, que no sean simples oportunistas que aparecen electoralmente y desaparecen cuando de asumir responsabilidades políticas se requieren para recuperar la Patria.

Parafraseando al gran Mario Benedetti:

Desinformémonos hermanos

Tan objetivamente como podamos

Desinformémonos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos,
carajo decidámonos
y revolucionémonos.

Los comentarios están cerrados.