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La historia juzgará

Por Leonardo Parrini

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El dicho popular, a falta de pan buenas son las tortas, es aplicable en este caso, es decir, ante la ausencia de pruebas sobre otros delitos imputables, Correa es relacionado con un hecho,- por demás discutible-, cuyas pruebas de convicción fiscal son polémicas, según la defensa del ex mandatario.

La justicia ecuatoriana dio un paso inédito en su historia: El expresidente Rafael Correa fue vinculado penalmente por la jueza Daniella Camacho a la instrucción fiscal que lleva la Fiscalía en el caso del secuestro del ex asambleísta Fernando Balda. La jueza  acogió el pedido de Fiscalía y dispuso la presentación periódica del expresidente Correa cada 15 días en la Corte Nacional, a partir del 2 de julio de 2018. Impugnando el fallo, el abogado Caupolicán Ochoa, defensor de Correa, calificó de “insólita” la resolución de la magistrada y anunció que apelarán.

El dicho popular, a falta de pan buenas son las tortas, es aplicable en este caso, es decir, ante la ausencia de pruebas sobre otros delitos imputables, Correa es relacionado con un hecho,- por demás discutible-, cuyas pruebas de convicción fiscal son polémicas, según la defensa del ex mandatario.

La fiscalía aduce tener en su poder 5 cartas en las que agentes de inteligencia piden al exmandatario que los ayude, si llegaran a enfrentar una causa legal tras “cumplir una orden superior”. Además, se aludió a un oficio en el que se señala que se giraron dos cheques a favor de uno de los policías detenidos, los cuales estaban señalados como “operación secuestro”.   Los cheques, con la numeración 559 y 560, de una cuenta de la Dirección General de Inteligencia de la Policía, fueron girados de la cuenta corriente Nº 7272917 del Banco del Pacífico por USD 10 000 y 11 280. Adicionalmente, como prueba se mencionó un documento llamado ‘Anexo 2’, que fue suscrito por el exsecretario nacional de Inteligencia y por el coordinador de Gastos Especiales de esta entidad, en el período del 1 de junio al 31 de agosto del 2012.

La defensa de Rafael Correa increpó “las pruebas de convicción”, mientras que en declaraciones, el ex mandatario afirma no conocer a Pablo Romero, ex secretario de la Senain, puesto en libertad provisional el día de ayer por un juez en Madrid.

Tras exponer todos los elementos, el Fiscal pidió medidas contra Correa y dijo que no cabía la prisión preventiva, puesto que el expresidente ha demostrado su intención de colaborar y por ello no habría “riesgo” de que no comparezca en el proceso, solicitud que fue aceptada por la jueza. En ese sentido, la defensa solicitó que Correa comparezca ante el Consulado de Ecuador en Bruselas, ciudad donde reside el ex mandatario, pero la petición fue negada.

Una vez más, el gesto de Pilatos prevalece en la actitud de los acusadores de Rafael Correa. Nadie quiere asumir la responsabilidad directa de enjuiciarlo. La Asamblea Nacional, incluidos morenistas y opositores, dejó en manos de la jueza la decisión de vincularlo con el caso Balda. Y en la audiencia de vinculación, el Fiscal tampoco tuvo presencia de ánimo para solicitar prisión preventiva de Correa. Ese objetivo final que, una vez más, dejan en manos de la jueza Daniela Camacho, personaje hasta ayer desconocido, que ahora pasa a la historia por juzgar al hombre fuerte de un proceso político que en diez años cambió la faz el país. La historia juzgará.

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