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URGENTE: ¿Hacia un nuevo Guantánamo en las Galápagos?

Johannes M. Waldmüller - Rebelión

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¿Cuáles son los principales elementos de esta transformación y renuncia soberana, tácitamente aceptada por amplios sectores de las élites de la derecha e izquierda? En principio, se dejan resumir en abrir las puertas de la casa en todo sentido.

El 28 de junio de 2018 quedó más que evidente el comienzo de una nueva era en el Ecuador con la visita del vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, al presidente Lenín Moreno en Quito. 

Lamentablemente las consecuencias de este encuentro de envergadura fueron en gran parte escamoteadas y hasta ocultadas por la prensa vinculada al gran capita y sus portales cómplices. Esta reunión fue por supuesto preparada desde meses atrás e incluso es posible que haya sido corganizada por empresas suizas conectadas a Moreno desde su estancia en Ginebra.  La visita de Mike Pence sin duda simboliza el radical cambio del rumbo de la política nacional e internacional del país. El gobierno empresarial liderado por Moreno decidió entregar gran parte de la soberanía nacional – en áreas económicas, políticas, monetarias y militares claves – al poder norteño liderado por el errático y amenazante gobierno de Trump, con quien se ha aliado el también controversial presidente brasileño Jairo Bolsonaro.

Como lo detallamos en adelante, a mediados de junio de 2019, se debe constatar que la entrega de la soberanía orquestada por la oligarquía rentista ecuatoriana sin aprobación de la Asamblea ni consulta popular, equivalió a transformar la soberanía nacional a una suzeranía, es decir, a convertir voluntariamente al país en una forma de protectorado estadounidense.

¿Cuáles son los principales elementos de esta transformación y renuncia soberana, tácitamente aceptada por amplios sectores de las élites de la derecha y izquierda ? En principio, se dejan resumir en abrir las puertas de la casa en todo sentido:

1. Al mejor estilo de los años 70 y 80, el gobierno empresarial de Lenin se procuró indirecta o directamente los odiosos créditos del Fondo Monetario Internacional permitiendo la entrada de la policía inglesa en su embajada en Londres para que capturaran a su ciudadano Julien Assange, un acto de servilismo sin precedente a nivel internacional. Como queda claro pocos meses más tarde, todas las campañas sucias del gobierno ecuatoriano contra Assange (orquestadas de manera muy parecida a aquellas campañas sobre el “material comprometedor” en la época de la guerra fría) no lograron encubrir los fines e intereses de EEUU detrás de la extradición de Assange. Este caso construye un peligroso antecedente que constituye una aguda amenaza para todo el periodismo de investigación en el mundo. Es más, el mismo día de la extradición el gobierno capturó a Ola Bini, otro experto TI de alto renombre, sin legitimidad alguna, lo que invalida adicionalmente cualquier argumento sobre los costos para mantener a Assange bajo custodia nacional.

2. Desde la firma del Acuerdo con el Fondo Monetario (11 de marzo de 2019), cuyas negociaciones previas se realizaron en Washington en circunstancias opacas, prácticamente todos los ministerios ecuatorianos tienen asignados “asesores” (algunos dirían espías) del Fondo, que están presentes todos los días “acompañando” sus labores y vigilando por la implementación de las medidas de ajuste pactadas. Teniendo en cuenta las serias limitaciones de política económica que implica la dolarización, el gobierno ecuatoriano ya no dispone de márgenes de maniobra soberana en términos monetarios, económicos y políticos en ninguna institución pública del país. No olvidemos que el Fondo Monetario hace parte del Grupo Banco Mundial, y como tal, el Fondo ni es ente internacional ni independiente aunque su nombre apunte a lo contrario. Al contrario, desde la conferencia de Bretton Woods de 1944, el Fondo Monetario ha sido siempre una herramienta directa de la política exterior de los EEUU y de los intereses del capital que le financia. Es decir, por defecto sus objetivos nunca se alinean con los intereses ecuatorianos realmente, sino con las expectativas de ganancias de los países acreedores. Y entre éstos, el más grande son los propios EEUU.

3. Mientras se intensifica la implementación de las políticas públicas pactadas con el sector oligárquico-empresarial para cumplir con el Acuerdo al pie de la letra, resulta claro que sus recetas son desfasadas e inconstitucionales . Para presentarlas, el Fondo Monetario y el gobierno ecuatoriano apelaron a un discurso que resucita la fórmula de religiosidad asociada a una versión del desarrollo económico profundamente acumulador, ortodoxo y utilitarista. Sin embargo, desde hace decadas, este enfoque del desarrollo ha sido exitosamente refutado por las ciencias económicas mismas. Por ejemplo, por el laureado Nobel Amartya Sen y el enfoque del desarrollo humano , también consagrado en la Constitución ecuatoriana de 2008 y los Planes del Buen Vivir de 2007 y 2013.

Recordemos también que Ecuador es signatario de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y que el gobierno tiene la obligación de cumplir con el respeto a los principios del Buen Vivir, tal como estipula la Constitución. ¿Cómo pretender que el fortalecimiento del sector exportador oligárquico-rentista, cuyo ganancias se basan en recursos primarios y la mano de obra más barata (tal cual como en el periodo del boom bananero), realmente puede cumplir con los ODS? ¿Dónde queda, por ejemplo, la versión amplia de un “Green New Deal” (discutido entre diversos sectores en EEUU y la Unión Europea) para Ecuador? ¿No sería ya hora para un diálogo nacional de este corte, en lugar de plantear simplemente un nefasto “race to the bottom” con respecto a los precios, salarios, derechos laborales y próximamente estándares ambientales y de salud, imaginada en una competencia sangrante de países exportadores que buscan suministrar hacia (por supuesto) los EEUU?

Tal y como los expertos globales del desarrollo no se cansan de demostrar empíricamente, las recetas del desarrollo hegemónico traen consigo despojo de territorios y recursos pero nunca cumplieron su promesa. En buena medida, el discurso del desarrollo económico utilitarista no ha traído sino pobreza a las zonas rurales y semiurbanas a cambio de beneficios para sectores de las oligarquías nacionales en alianza con los intereses de las grandes empresas del norte global. Estos patrones de “maldesarrollo” se pueden estudiar muy claramente a pocas horas de Quito, en la provincia de Esmeraldas, que ha sufrido los estragos desarrollistas desde tiempos coloniales hasta la actualidad (Lapierre Robles y Macías Marín 2018) .

3. Como si no bastase, el gobierno de Moreno dio un paso más adelante en temas militares. Ya no requiere la vuelta de la base militar estadounidense en Manta porque en realidad hay múltiples dispositivos y técnicas de espionaje y sobrevigilancia que hacen posible lo impensable hace unos años. Según Jarrín, Ministro de Defensa: “Lo importante es reconocer que todo lo que hacía, en su época, la base, lo puede hacer ahora un solo avión, es por el avance de la tecnología que tiene solamente con la capacidad de una potencia como Estados Unidos .

Como sabemos por otros casos históricos, aceptar la presencia continua del ejército estadounidense ocurrió probablemente por presión directa al gobierno ecuatoriano, a cambio de recibir apoyos financieros. Esta vez no solamente el gobierno empresarial de Moreno entregó al ejercito norteño el monitoreo de todo el litoral ecuatoriano y de los movimientos de individuos ubicados en este espacio, sino además las islas Galápagos, patrimonio de la humanidad y zona de alta sensibilidad ecológica (El Universo 2019) . Es evidente que la presencia militar del Comando Sur de Estados Unidos no solamente servirá para la lucha “contra el narcotrafico y la pesca ilegal”, lo que en sí ya constituye una paradoja pues es conocido que los ejércitos toman en buena medida partido en estos flujos violentos e ilegales de capital. Esto es cierto de manera particular para las agencias estadounidenses y basta ver la película “American Made” de 2017 que, basada en hechos reales, muestra el tráfico de drogas desde Colombia dirigido por estadounidenses para financiar y apoyar a los Contras en Nicaragua.

El ejército de EEUU tampoco requiere el estacionamiento de los aviones ultra potentes AWACS y ORION P3 para combatir la pesca ilegal, sino para servir otros intereses geopolíticos con respecto al Pacífico y los países vecions en general. Por ejemplo, para frenar la influencia de China y por supuesto para investigar clandestinamente posibles insurgencias en la región que podrían molestar el flujo del comercio dirigido por las oligarquías andinas y estadounidenses, tal como lo admitió Jarrín: “Estamos hablando de Posorja, con DP World; con Agunsa, en Manta; y con Yilport en Jambelí. […] Las FF.AA. deben apoyar, proteger ese crecimiento, que haya protección de los buques pospanamax que llegarán a estos puertos […](El Universo 2019) .

4. El cuarto paso de la abnegación consistió en la ruptura de Moreno con el gobierno de Maduro que marcó el giro en su orientación exterior hacia un apoyo incondicional a Juan Guaidó, títere de Washington y de las élites blancas y conservadoras venezolanas en Miami. Vale aclarar que ambos, Maduro y Guaidó están en el “poder” de manera claramente ilegal e inconstitucional, aunque por motivos diferentes. Mientras hay millones de venezolanos que no apoyan ni a uno ni a otro, el gobierno de Moreno evadió entrar al agresivo Grupo de Lima (sin base y representación legal), prefirió quedarse al margen y luego optó por hacerse parte de las negociaciones empujadas por la Unión Europea y Uruguay. Sin embargo, al igual que varios países europeos, reconoció a Guaidó y sus representantes,y no al gobierno venezolano en su conjunto de manera poselectoral, lo que consitituye un precedente diplómatico inusual y llamativo.

5. El hecho culminante finalmente es la “vuelta”  de USAID al país, proporcionada como un “apoyo” al desarrollo. Sin embargo, se sabe bien que USAID, al igual que el Fondo Monetario, sirve como un instrumento directo de la política exterior de EEUU. Siempre ha sido y sigue siendo un caballo de troya para la CIA, NSA y otras agencias de espionaje y vigilancia, por ejemplo ejerciendo presión y creando listas negras contra periodistas y académicos, además de incidir directamente en contenidos mediáticos, educativos y académicos. De esta manera la USAID contribuye a difundir un fuerte sesgo ideológico, religioso y en pos del “libre” mercado en favor de la cultura e industrias estadounidenses. Dado este escenario, vale preguntar por ejemplo, ¿quién garantiza que el remodelado aeropuerto de San Cristóbal en Galápagos no servirá en algún momento para deposito o prisión clandestina para la CIA en sus secuestros globales “contra el terrorismo”? , ¿quién puede garantizar que en el futuro no se cometerán actos de tortura en territorio ecuatoriano, o que se instalen drones para realizar ataques remotos?, ¿En otras palabras, quién podría impedir que el Comando Sur instale un nuevo Guantánamo en las Galápagos?

Recordemos que históricamente estas islas siempre han sido objeto de deseo para Washington por su significación geopolítica. El gobierno de Moreno y su ministro de Defensa, Jarrín, ahora les entregaron el territorio voluntariamente.

Estas variadas muestras de sumisión servil del sector oligarquico-rentista y su gobierno a los deseos estadounidenses se inscriben en un discurso marco del desarrollo simplista que como se dijo resulta anacrónico y obsoleto. También es sorprendente la visión acumuladora-materialista ingenua del gobierno de Moreno, en el sentido de la ecuación simplista “más apertura del mercado = más inversiones = más bienestar para todos” que ignora por completo el conocimiento empírico generado durante décadas por los Estudios del Desarrollo, la Ecología Política, la Economía (Eco)Social del Mercado, entre otros, que todavía se enseñan en los centros de posgrados más relevantes del país y de la región. Pero ¿hasta cuándo? El control ejercido por USAID y los servicios secretos de los EEUU seguramente continuará incidiendo en los programas de formación y en la cobertura mediática sobre las políticas económicas para volver a petrificar el pensamiento anacrónico de la guerra fría, del crecimiento económico a todo costo, de la defensa de la propiedad individual (nunca colectiva) y del “alto modernismo”.

Frente a esta situación hay que formular e insistir en preguntas relevantes que quedan aún sin respuesta: ¿Cómo serán distribuidos los beneficios y costos de tal “desarrollo” suzerano? ¿quiénes van a responsabilizarse de los costos sociales y ecológicos ocurridos en tal proceso? Y, finalmente, ¿para quién deben servir las políticas económicas de hecho ejecutadas sino para el bienestar integral de la sociedad ecuatoriana y sus metabolismos ecológicos más amplios?

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