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"Quiero que te calles": La orden del embajador de Ecuador a Assange

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«Quiero que te calles»: La orden del embajador de Ecuador a Assange tras impedirle una reunión con una periodista.
Según Cassandra Fairbanks, que tenía aprobada una entrevista en la sede diplomática, el fundador de Wikileaks le dijo al diplomático ecuatoriano que actuaba «como un agente del Gobierno de los EE.UU.».

RT:

La periodista estadounidense Cassandra Fairbanks denunció que permaneció encerrada en una sala de la embajada de Ecuador en Londres durante una visita que realizó con la intención de entrevistar a Julian Assange, fundador de WikiLeaks.

Fairbanks, que relata su experiencia en el portal Gateway Pundit, dijo además que escuchó una acalorada discusión entre Assange y el personal diplomático, luego que le impidieran ingresar a la habitación a hablar con ella.

«El ambiente se pone cada vez peor»

La redactora explicó que esta es la tercera vez, desde el año pasado, que acude a la sede diplomática para ver a Assange. Sin embargo, resalta que «el ambiente se pone cada vez peor».

En esta oportunidad, luego de tener su visita preaprobada y someterse a todos los controles para ingresar a la embajada, la mujer fue conducida hasta una sala, donde se realizaría la entrevista. Sin embargo, dijo que esta vez decidió no llevar su teléfono, porque para poder ingresar con ese dispositivo debe proporcionar a las autoridades ecuatorianas «marca, modelo, número de serie, número de IMEI y número de teléfono».

Su visita era de 15:00 a 17:00 horas (local) y la sala a la que fue conducida tiene instaladas dos grandes cámaras «que apuntan a la mesa».

«Unos momentos después, Assange caminó hacia la puerta, pero no pudo entrar. El personal de la embajada le exigió que se sometiera a un escáner de cuerpo completo con un detector de metales antes de permitirle entrar en la habitación», cuenta Fairbanks, quien dice que en las visitas anteriores no vio algo similar.

«No quiero hacer la exploración del cuerpo. Es indigno y no es apropiado, solo estoy tratando de tener una reunión privada con una periodista«, oyó la periodista decir a Assange.

De inmediato, la puerta de la sala fue cerrada por alguien de la embajada.

Unos minutos más tarde, Fairbanks quiso abandonar la sala, pero las dos puertas por las que intentó salir para hablar con el personal diplomático estaban cerradas. «Fue entonces cuando me di cuenta de que los funcionarios ecuatorianos me habían encarcelado deliberadamente en una habitación», relató.

¿Esto es una prisión?

Mientras permaneció encerrada, la periodista escuchó la discusión que Assange tuvo con alguien del personal diplomático.

«¿De qué tienes miedo con respecto a mi reunión con una periodista? ¿A qué le teme la embajada?«, consultó Assange, quien explica al personal que, como refugiado político, la sede diplomática tiene el deber de protegerlo, no de tratarlo como un prisionero.

El periodista australiano, además, pregunta: «¿Esto es una prisión?», y como respuesta obtiene: «No lo es, sabes que no lo es».

Luego, según el testimonio de la periodista, alguien de la embajada entra a la sala y le pide que salga, para que el embajador Jaime Marchán se reúna con Assange.

Fairbanks es conducida a la recepción. Desde ese lugar pudo escuchar parte de la conversación entre Assange y el embajador, pese a —según dice— los intentos de hacer ruido en el área donde se encontraba para impedir que oyera.

«Así es como tratas a un prisionero, no a un refugiado político», se queja Assange al embajador, quien le responde: «Es para nuestra protección y para protegerlo a usted».

«Estoy tratando de tener una conversación privada con una periodista», añadió el fundador de WikiLeaks, que además preguntó: «¿Cómo puedo transmitir de manera segura el maltrato y la ilegalidad que me está ocurriendo aquí mientras estoy bajo vigilancia?».

«Me has estado vigilando ilegalmente», insiste severamente Assange. A ello, Marchán responde: «Quiero que te calles».

«Sé que quieres que me calle, el presidente ecuatoriano [Lenín Moreno] ya me ha amordazado», respondió el activista.

Assange, además, le recriminó a Marchán que estaba «actuando como un agente del Gobierno de los EE.UU.«, y le recordó que permitió que personas con inmunidad diplomática fueran interrogadas por agentes de Washington en enero.

Finalmente, cuando apenas quedaban ocho minutos para que se acabara el tiempo de la visita de Fairbanks, le permitieron hablar con Assange.

La estadía del fundador de WikiLeaks en la embajada de Quito en Londres se ha visto afectada desde el año pasado, luego que le cortaran el acceso a internet y pusieran nuevas reglas para su permanencia.

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