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En el Ecuador no se puede Gobernar Destruyendo lo Legal, Acabando lo Legítimo

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Entre los ecos del discurso de la clase política, en la última semana, se evidencio una tendencia de alerta preocupante porque, a manera que avanzan los días en ejercicio del gobierno y del consejo de participación transitorio, de los dimes y diretes ante la opinión pública se nota que comienzan a sufrir las consecuencias de sus propios excesos.

Entre los ecos del discurso de la clase política, en la última semana, se evidencio una tendencia de alerta preocupante porque, a manera que avanzan los días en ejercicio del gobierno y del consejo de participación transitorio, de los dimes y diretes ante la opinión pública se nota que comienzan a sufrir las consecuencias de sus propios excesos.

Sí, de los arrebatos en las decisiones que violentaron las leyes y tener que disculparse por las palabras hirientes dichas desde el poder, quizás ha llegado la hora de entender que sin ley y sin paz no se puede hacer gobierno y convivir en sociedad.

Una nación se desarrolla, crece y se perfecciona como sociedad al amparo de las leyes. Sus instituciones como los ciudadanos asumen que para convivir en forma conjunta deben tener una legislación, un cuerpo legal íntegro entre Constitución, códigos, leyes, normas, acuerdos, reglamentos, ordenanzas y disposiciones, sumadas a los tratados internacionales, las que hacen un todo que se aplican en forma ordenada y conjunta, una a una o varias a la vez conectadas entre sí, para poder ordenar la conducta social como individual.

El respeto a las leyes es la parte vital de una nación que le permiten unir a todo un grupo humano en consonancia de intereses y, eso genera crecimiento, desarrollo, respetabilidad e institucionalidad.

Ecuador ha vivido una historia cruenta para construir su legalidad, con procesos turbulentos para tratar de establecerse como sociedad.

Para ello, muchas veces ha tenido que transformar sus leyes, volver sobre sus pasos, recomponer su legislación, porque en medio de voraces apetitos del poder se han atropellado leyes, normas y procedimientos provocando verdaderos desastres que siempre han sido castigados, al menos en la conciencia colectiva, aún cuando no en el campo de la justicia que es lo que amerita a quien violenta las leyes.

DESTRUYENDO LO LEGAL

En este último año que ha pasado en la vida política del país, con nuevo gobierno de la revolución ciudadana y Lenín Moreno, tras una década del mandato de Rafael Correa Delgado (2007-2017), el Ecuador ingresó de manera sospechosa y violenta en uno de esos períodos turbulentos de violación de la ley como una especie de comportamiento justificante de tratar de gobernar para sus afanes, diferenciándose del anterior.

Forma parte fuerte del manejo gubernamental actual el haber llamado a la consulta popular del 4 de febrero pasado, para tratar de alcanzar gobernabilidad acabando con el correismo según sus propias expresiones.

El régimen apuró de manera fraudulenta la convocatoria sin respetar las normas establecidas y no querer valorar que las leyes se aplican en toda su integridad, que es válido desde la norma más simple hasta la disposición constitucional suprema, no debe violentarse ese proceso ya que el derecho es un todo completo.

Y esto lo digo porque el trámite del pedido presidencial entregado el 2 de octubre de 2017 ante la Corte Constitucional debió respetar el Reglamento que norma la presentación de consultas, que manda que se postergan hasta 10 días mas por la presentación de los amicus curiae que para el caso rebasaron los 100, que pudieron exponer sus causas.

El plazo debía cumplirse al 7 de diciembre con un debate certero, más, el 1 de diciembre el gobierno de Moreno Garcés optó por acusar de violación de tiempos y en forma apresurada llegó al CNE a exigir que se apruebe la consulta, y así se hizo.

Aclarémonos, el régimen violó la Constitución de Ecuador, porque en su Art.- 104 manda que toda consulta debe tener informe constitucional, y tiene sentido esto porque no puede un poder del estado llamar a votar a su pueblo pero, violando la ley o atropellando el derecho.

Ese es el problema: la consulta popular del pasado febrero no tiene informe constitucional, por lo que sus actos, disposiciones o resoluciones que se adopten tras ese mandato en las urnas, pueden ser violatorios a las leyes al no haber definido ese límite perfeccionado en la constitución.

El gobierno y sus prisas, mas la actuación negativa de los poderes del estado, de entre ellos de la propia Corte Constitucional y el Consejo Nacional Electoral, no midieron las consecuencias de no tener un sustento constitucional en lo que hacía a futuro.

Miren lo que está pasando: como resultante de la consulta en su pregunta 3.- se entrega un mandato para conformar un Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio (CPCCS-T), sin que se definan con precisión que poderes tiene tal ente, así como la misión y objetivos claros del mismo.

Bastó a que se posesione en el mismo Julio César Trujillo, hábil, habilísimo político, para que tal consejo y tal mandato se constituyan en un espacio para el abuso, con una serie de acciones que violentan el sistema de derecho en Ecuador.

Para el caso, el consejo transitorio no está autorizado para sancionar sin respetar el debido proceso, pero lo hicieron; No se les permite hacer evaluación a modo de control político y de gestión, pero así actúan; No están autorizados a la destitución de funcionarios que son sometidos a la Asamblea Nacional, pero así resuelven; No pueden posesionar al fiscal general del estado subrogante, pero eso imponen; No pueden suspender concursos de jueces y fiscales, pero eso ordenan; No pueden interferir en la legislación de derechos humanos y su vigencia en la nación, pero así mandan; Y, finalmente, No pueden ni deben desacatar las disposiciones judiciales so pena de interferir en la justicia, pero proclaman desobediencia y anuncian castigo para el juez que se atreva a enfrentarlos a ellos y sus abusos.

Tal colección de irregularidades desató la alarma de la clase política y del propio gobierno, los que en forma urgente tratan ahora de acomodar las cargas y quieren generar desde la asamblea nacional, especialmente un grupo de morenistas una especie de freno al atropello.

Es que el doctor Trujillo les está yendo de las manos y, claro, ahora es el momento de los lamentos para lo cual buscarán una resolución o acuerdo al interior de la legislatura que enfrente este espinoso tema.

Lo crítico es ver como desde el gobierno del presidente Moreno Garcés, que azuzó todo este proceso de violación a las leyes, hoy se asusta de propia creación.

El no tener control constitucional en el poder otorgado da para el abuso y eso le está trayendo graves consecuencias al estado de derecho, el régimen no sabe como actuar al ver como la clase política opositora le está usurpando capacidad y autoridad desde su propia creación, ya que ese consejo de los transitorios extiende cada vez mas sus tentáculos de ambición del poder dando la impresión que pronto les podrá alcanzar a ellos, ya que está en juego un apetecido numero de cargos y prebendas que deben ser entregados a los anti-correistas comprobados, que pasan al rol estelar de ocupantes de los poderes públicos sin importar si se ha violado la ley para otorgárselos.

Pronto seguirán las demandas, reclamos, acciones internacionales y los debidos castigos con indemnizaciones cuantiosas que deben tener por lógica consecuencia el pago con repetición de tales violadores de las leyes.

Por ahora no pareciera importar que se destruya el estado de derecho, pero que quede en claro que el culpable es el gobierno actuante y toda la complicidad de la Asamblea Nacional, la Corte Constitucional y el Consejo Nacional Electoral. Ellos son los culpables, que quede así consignado para la historia.

ACABANDO LO LEGÍTIMO

Lo otro que ocurrió con la nación en estos días fue mirar el funesto resultado que tiene el andar hablando demás, actuando y gobernando con odio. Mostrando un alto grado de intolerancia que solo denota que todo lo que criticaron ayer no más a Correa y su Gobierno, sus palabras en todo este tiempo solo han creado un ambiente de descalificación absurda a todo lo anterior que ha construido o logrado la nación, quitando legitimidad a las personas como a las instituciones.

Es evidente que todo el proceso ilegal que hemos visto fue para acabar con el correismo en el que intervienen con rudeza la oposición y el régimen. Por sus palabras y expresiones cargadas de perversidad, con las que muchos se manejan ante la masa crítica de opinión pública, para ellos Correa y su gobierno aún no han terminado con lo cual activan lo arrasador de sus actos al punto del absurdo de generalizar, acusar sin pruebas, destruir a los demás por mera sospecha y enjuiciar como encarcelar por el sinsentido del “algo ha de saber” por mera asociación, sin considerar que la honra es un derecho humano legítimo tan propio como el derecho a la vida.

Mirar y escuchar en estas semanas al doctor Trujillo ante las pantallas y micrófonos, pródigamente abiertos para él y su verborrea apabullante, es hallar una serie de insultos y ofensas contra las personas y las gentes, todo porque le dieron el mandato con el cual actúa y abusa.

Así, para el mentado ciudadano transitorio, los funcionarios son una caterva de mafiosos¸ corruptos, ineptos, que deben irse a su casa sancionados por orden del pueblo; mientras que las instituciones del gobierno en su totalidad, si, como lo leen: son un espacio donde todo, todo, está corrupto y no hay sitio que no lo esté. Y claro, lo dice de manera desbocada el doctor Trujillo, respaldado en la generalización, amparado en el rumor perverso de la acusación proterva sin prueba alguna.

Quizás no quiere recordar el mentado jurisconsulto que esta difamando a las personas y destruyendo su honra, que esta dejando en indefensión a los funcionarios que el mismo debe evaluar, anticipando sus criterios insultantes.

Que, si todo el correismo fue corrupto sin excepción, el debe asumir que es también parte de ello, ya que fue miembro de las comisiones que nombró Rafael Correa, en las que formó parte, y por lo tanto algo ha de saber a criterio de la masa critica a la que estimula con odio.

Como si no fuese suficiente, el presidente del Consejo Transitorio aduce que está por encima de la constitución, ya que, según su sano juicio su poder es total ya que, si existe una contradicción entre los actos del Consejo y la Constitución, prevalece lo actuado por este organismo, porque así lo decidió el pueblo que le dio su mandato.

(Radio Democracia miércoles 2 de mayo de 2018). Con eso acaba con la legalidad y la legitimidad solo porque él lo dice, mientras reclama para el si el apoyo popular por el aplauso recibido por el pueblo que lo aplaudió el 1 de mayo al encabezar el desfile de los trabajadores, a cuyas dirigencias los está convirtiéndoles en cómplices de sus excesos.

En definitiva, están haciendo los mismo que criticaron de Correa, aumentado en el linchamiento mediático que insulta y ofende en las redes sociales y los medios de comunicación a todos quienes se oponen y reclaman el equilibrio como la respetabilidad o legitimidad de lo legal, y no dudan en sacar el odio a tomarse las calles a respaldar todo esto. Pregunto yo ¿Es razonable lo que está ocurriendo?

Similar estado crítico de deslegitimación se ha vivido en este tiempo del gobierno del presidente Lenin Moreno, quien al parecer se acostumbró a tener excesos verbales en sus discursos públicos.

A lo largo del año una serie de frases ofensivas que buscaban acabar con el correismo se incorporaron muy pronto al lenguaje oficial, y las acusaciones sin fundamento solo han buscado exacerbar las pasiones apara atacar al exmandatario, sin importar que el mismo fue cogobernante y parte como todo lo de la década anterior.

El mandatario ecuatoriano ha tenido una serie de frases hirientes como dignas del ridículo, así como de generalizaciones infamantes, que no le ayudan a su gobierno, y por el contrario van sumando cuestionantes a su legitimidad como gobernante.

El que se escuche de labios del jefe de estado calificativos ofensivos hasta contra sus propios partidarios, así como una serie de expresiones indebidas, políticamente incorrectas, que no deben ser propias de un presidente de la República, por más popular que se sienta solo aumenta el desprestigio contra el mismo.

Mucho ha ocultado la prensa privada de los dichos y frases hirientes o ejemplificadores de lo ridículo en las que cae frecuentemente el mandatario ecuatoriano en este año de su gobierno, mientras que la prensa oficial ha procedido en forma ilegal y antiética con la censura y autocensura de los discursos oficiales, a los cuales la SECOM los recorta para ocultar al público tales incontinencias verbales.

Será por eso por lo que, al saltar el incidente contra los médicos oncólogos, los pacientes de cáncer y las aseveraciones de alegres cuentas y autos nuevos que lanzó el presidente Moreno en una cumbre mundial contra el hambre, la nación no salga de su asombro, porque siempre le parecieron “normales” sus discursos como sus bromas.

Ocurre que nadie le frenó o advirtió de los excesos que estaba cometiendo en forma constante y, por ello, ante nuestro clamoroso pedido desde Ecuadorinmediato, junto a los periodistas Fabricio Vela y Alexis Moncayo de Radio Majestad, que fuimos los únicos que advertimos al presidente de lo ofensivo de sus palabras él ha tenido la sensibilidad para disculparse por primera vez,actitud que aplaudo sinceramente de Lenín Moreno Garcés, pero hay atrás una larga cadena de ofensas, insultos, ridiculizaciones que son parte de un archivo crítico en redes sociales, y están enteras, de manera que no se podrá alegar que se le ha sacado de contexto.

Ha de esperarse que el mandatario aprenda una lección de esta situación difícil y controle sus expresiones, ya que las mismas – no porque no asomen en los medios de comunicación – dejan de existir.

Al finalizar, bien se puede decir que a este ambiente de deslegitimación han contribuido grandemente algunos medios de comunicación, que ahora insultan y ofenden “peor que en los tiempos de Correa y el Correismo” ya que justifican todos estos excesos por el odio que sienten contra el exmandatario, al que lo siguen atacando como si tal no se hubiese ido del poder.

Tal capacidad de acabar con la legitimidad de las personas y las instituciones no puede hacer nada mas que desastres, ya que “el odio es un veneno que te tomas para que le haga daño al otro”.

En un ambiente así, violando las leyes y deslegitimando todo lo hecho alcanzado, es muy difícil gobernar una nación, peor si quien lo hace está al frente como mandatario, ya que debe quedar claro que NO PODEMOS VIVIR FUERA DEL ESTADO DE DERECHO, PEOR ACABÁNDONOS ENTRE NOSOTROS MISMOS, LAS CONSECUENCIAS SIEMPRE SON GRAVES Y FUNESTAS.

Fuente: Ecuadorinmediato

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